En este mes de mayo que celebramos a Mamá quisiera compartirles un poco del rol tan importante que tenemos las mamás de transmitir el amor y respeto hacia la naturaleza. Les contaré un poco lo que me ha funcionado con mis hijos, espero les sirva a ustedes también con los suyos. 

¡Lo más importante en mi opinión es predicar con el ejemplo! Sería ilógico que les platicara a mis hijos de lo importante que es cuidar el planeta y utilizar productos naturales si ellos me vieran hacer lo contrario. Lo que ha creado una verdadera conciencia en ellos no es decirles o exigirles, sino modelar de forma natural acciones en el día a día. Por ejemplo, cuando es hora de ir a comprar algo donde seguro nos darán una bolsa de plástico yo acostumbro decir: “Sin bolsa por favor” y al principio les explicaba la razón por la cual lo hacía.  Esa explicación quedó en el pasado porque ahora yo no soy la que digo sin bolsa por favor, sino que son ellos. El otro día nos detuvimos a comprar fruta y yo me distraje por un momento y desde el asiento de atrás me dice mi hija: “¡Mamá, rápido te va a dar bolsa decile al señor que no”! Son los pequeños ejemplos los que les quedan grabados en la mente y hacen que desde niños vivan la importancia de cuidar de nuestro planeta.

También nos pasa mucho con los productos que usamos. Yo les platico de lo dañino que pueden ser muchos de los ingredientes que los productos tradicionales tienen y en casa ellos saben que no van a encontrar un producto que pueda ser tóxico. Nunca se me va a olvidar la respuesta de mi hija cuando alguien le preguntó de qué se trataba Pasos Verdes. Su respuesta fue ¡“vamos a vender productos buenos, que no hagan daño”! Yo nunca se lo había explicado de esa manera pero ella lo logró transmitir así. 

Otra práctica que siempre tenemos en casa es de reciclar y es bien lindo escucharlos decir que van a ir a colocar algo al reciclaje en vez de decir que lo van a tirar a la basura. Platicamos mucho en casa sobre la importancia de no utilizar plásticos de un solo uso, incluyendo juguetes que se arruinan después de usarse una vez y ellos lo han logrado aplicar a la hora de escoger los juguetes que quieren. 

Finalmente, les aconsejo admirar, estar juntos en la naturaleza y compartir lo importante que son las pequeñas acciones que cada uno podemos hacer para cuidarla. Es muy difícil que quieran conservar algo si no lo conocen, o solo lo han visto en películas o programas animados. No hay nada más sorprendente y mágico que caminar descalzos en la grama o la arena y sentir la naturaleza o escuchar los pericos en la tarde. 

¡Que gran responsabilidad, pero también que gran oportunidad tenemos de poder transmitirle a nuestros hijos que nuestras acciones y decisiones determinarán el futuro de ellos y las siguientes generaciones!