El Green Washing y las etiquetas

Durante mi recorrido por el mundo de los productos naturales me encontré con muchas marcas que a simple vista parecían ser naturales. Después de todo eso era lo que sus etiquetas en el frente indicaban. Sin embargo poco a poco empecé a investigar y aprender más del tema y me di cuenta que un buen número de marcas se han dado cuenta que las personas están buscando un estilo de vida más saludable entonces en vez de cambiar sus fórmulas cambian sus empaques. ¡Con colores y frases dicen ser naturales y amigables con el medio ambiente pero en realidad no lo son! Esto es una táctica de mercadeo conocida como “greenwhashing” (lavado verde) y hay que tenerle mucho cuidado. Les comparto en esta entrada algunos consejos de cómo entender mejor las etiquetas y que buscar para evitar caer en el greenwashing.

El orden de los ingredientes:

Una de las primeras cosas que podemos hacer es ver la etiqueta del producto y ver los ingredientes que contiene. El orden en que aparecen los ingredientes determina la cantidad de ese ingrediente que tiene el producto. Por ejemplo, hay ingredientes como el alcohol que tiene mala fama sin embargo es un conservante que si es de origen botánico no es dañino para la salud y si es de los últimos ingredientes en la lista no causará ninguna reacción ni irritación.

El uso de conservantes dañinos:

Si un producto tiene como ingrediente el agua debe de incluir un conservante, de lo contrario bacterias se formarían rápidamente.  Lo importante más bien es que no contenga un conservante dañino, como son los parabenos. Los parabenos imitan el estrógeno en el cuerpo y lo mejor es evitarlos. Se pueden identificar en las etiquetas como: methylparaben, propylbaraben y butylparaben.

El uso de fragancias y colorantes artificiales:

Un producto no puede ser considerado realmente natural si contiene fragancias y colorantes artificiales. Es por eso que si en la etiqueta tiene las palabras fragancia o perfume lo mejor es buscar otra alternativa. Dentro de esa palabra pueden esconderse miles de químicos que las marcas no tienen la obligación de revelar debido a ser consideradas sus fórmulas secretas. Además de los efectos que puede tener en nuestra salud también pueden causar irritaciones tópicas.

Certificaciones:

Para estar convencidos que un producto es realmente lo que dice ser hay que buscar certificaciones que tengan respaldos internacionales como el sello de Non GMO que indique que los ingredientes no han sido genéticamente modificados o el logo del conejito que indica que el producto no ha sido probado en animales. O si buscamos un producto que no contenga gluten debe de aparecer la GF oficial que indique que realmente ha sido comprobado que no contiene gluten.

Ver las advertencias:

Una manera fácil de identificar si un producto es libre de sustancias tóxicas es leer las indicaciones de uso y evitar las que digan PRECAUCIÓN, ADVERTENCIA o Utilice este producto en lugares ventilados. Esto inmediatamente nos indica que el producto es altamente tóxico.

Nombres científicos de vitaminas:

Algunos ingredientes pueden parecer peligrosos y realmente son muy efectivos y seguros. El ir identificando su significado nos ayuda a escoger mejores productos sin que nos asusten las palabras largas y a veces difíciles de pronunciar. Un ejemplo de eso son las vitaminas. El Tocoferol por ejemplo es simplemente la Vitamina E y el Magnesio Ascorbil de Fosfato es la Vitamina C, ambas muy beneficiosas para la piel.

¡Navegar el mundo de las etiquetas puede ser sumamente abrumante sin embargo lo importante es poco a poco ir educándonos! Entre más información específica de los ingredientes aparezca en las etiquetas más confiables y transparentes son las marcas y los productos.

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